domingo, 25 de mayo de 2008

Santolalla




No hay ninguna vida en la que no suene o haya sonado alguna canción.

Banda sonora.

De estas, la última maravilla con la que hemos jugado de las que se graban, es la música inspirada en la película Babel de Alejandro González Iñarritu.

De nuevo se mezcla la elección de temas de Iñarritu con la música del que ha sido hasta ahora el compositor principal de sus películas, Gustavo Santolalla, al que se une esta vez Ruichy Sakamoto para desvelar los misterios de el joven Tokyo, y un pequeño Barat (guitarra de origen persa) que da sonido a ese país de turistas en el cada día amanece un joven Marruecos.

El compositor argentino ha acompañado hasta ahora las secuencias de Alejandro y los dialogos de Guillermo Arriaga, director y guionista de una poderosa trilogia: Amores perros21 gramos y Babel.

En Amores Perros su música acompañaba el acelerar y el frenar de los autos, las personas, los perros, el amor, la pasión, por el D.F.

En 21 gramos sin embargo la música se internaba en el rastro que deja tras de si un accidente: Tres colores. El verde para un enfermo de corazón, el azul para una mujer de ojos claros que había perdido a su familia y el amarillo para un mexicano de extracción social mucho más modesta, ex convicto y ahora firme creyente.

Y ahora en Babel, Santolalla tiene que lidiar con la madurez de Iñarritu. Madurez porque vuelve a México, pero no para venderlo como un icono de violencia, desmesura, pasión, vida... sino para mostrar su cara más sencilla, popular pero viva. En los sonidos esto los consigue con una banda de corrido mejicana e incluso con la Chavela Vargas. Iñarritu vuelve a México para mostrar la penosa frontera que le ha impuesto Estados Unidos que nada tiene que ver con lo sencillo que es entrar en el paraíso. Madurez porque no se queda ni en Mexico ni en Estados Unidos sino que sale a otros dos países cuyas historias perfectamente le hubieran servido para cuatro películas independientes.

Su música suena a pasar del tiempo, a la sensación de que otra respiración acompaña a la nuestra, a búsqueda, a madera gris, a alegria, a tristeza, a vida...

Quizás esta no sea su mejor banda sonora (Diarios de una motocicleta y 21 gramos son especialmente sugerentes) y es que algun cosido de la pelicula parece no estar bien dado y esto deja la música tambien como partida. Pero aun asi sorprende la madurez de Iñarritu que ahora tendra que caminar solo, sin que las palabras del genial Guillermo Arriaga le guien.

Para los que no esperaron a ver esa parte en la que salen los creditos, les recomierdon que escuchen la canción que los acompañaba: Bibo No Aozora/Endles Flight/Babel de Jacques Morelenbaum, Everton Nelson, Ryuichi Sakamoto, Gustavo Santaolalla, que casi consigue resumir toda la película.

Santaolalla, es muchas cosas a la vez, argentino, compositor de bandas sonoras, músico del grupo Bajo Fondo Tango Club y productor musical de artistas como Café Tacuba, Julieta Venegas...

Uno de sus trabajos más recientes ha sido la parte instrumental de la banda sonora de la película Brokeback Mountain por la cual gano el Oscar.

Sus canciones a veces incluso se cuelan en nuestros sueños...

Prescucha

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