Uñas pintadas y cazadora de cuero negro petróleo. Sombrero de cowboy. Hablar como si tallara las palabras... Crear un personaje, dibujarlo, para que los que no pasan de la superficie, tengan fácil elegir entre amarlo u odiarlo, con la misma intensidad. Ponerle un nombre que no tenga nadie: Bunbury.
Otra es la historia de Enrique Ortiz. Una historia que empieza por el que debería haber sido su final: Pertenecer a una de las bandas que ayudo a acercar el rock a la música popular y que después de 4 largos se separaron para no volver jamás...
1996, El vértigo de hacer música solo, aunque mas bien de intentar divertirse, de estar en busca y captura de géneros musicales con los que jugar, viviendo en aduanas, en la constante muda de piel: Música electrónica, cabaret, sonidos de América latina: rancheras, tangos, salsa, milongas, boleros, cumbias... Y casi siempre sorprender en la calidad de la propuesta, con algunos altibajos claro. El principal problema a evitar, que la cadencia de su voz, no canse a los oídos tras muchas escuchas...
Para el noveno álbum de estudio, Enrique y sus músicos, los Santos Inocentes, se han refugiado en un estudio en Sonic Ranch, Texas. Enrique produce con la ayuda de su inseparable Ramón Gacías, también batería de la banda.
Otra es la historia de Enrique Ortiz. Una historia que empieza por el que debería haber sido su final: Pertenecer a una de las bandas que ayudo a acercar el rock a la música popular y que después de 4 largos se separaron para no volver jamás...
1996, El vértigo de hacer música solo, aunque mas bien de intentar divertirse, de estar en busca y captura de géneros musicales con los que jugar, viviendo en aduanas, en la constante muda de piel: Música electrónica, cabaret, sonidos de América latina: rancheras, tangos, salsa, milongas, boleros, cumbias... Y casi siempre sorprender en la calidad de la propuesta, con algunos altibajos claro. El principal problema a evitar, que la cadencia de su voz, no canse a los oídos tras muchas escuchas...
Para el noveno álbum de estudio, Enrique y sus músicos, los Santos Inocentes, se han refugiado en un estudio en Sonic Ranch, Texas. Enrique produce con la ayuda de su inseparable Ramón Gacías, también batería de la banda.
Rock elegante, jugando con el ritmo y la fuerza de tres o una sola guitarra, extenuando sintetizadores, el viento del saxofón, la fuerza de las percusiones o el grito del Hammond...
Confesando expectativas que se tienen, que se sueltan, o que no se pueden dejar a los 50 años: la confusión eterna, la estupidez de las guerras civiles y de los que aupamos como gobernantes, la libertad, el amor y de que en realidad no sabemos nada...
Escuchas diminutas presenta a Bunbury - Expectativas
Escucha en Spotify
No hay comentarios:
Publicar un comentario